Festival de Viña 2025, día tres: En 15 años más seguiremos riéndonos de esto

La Quinta Vergara fue testigo de un momento histórico que, décadas después, continuará haciendo feliz a la gente.

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Edo Caroey la maestría hecha comedia escatológica.
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Las dos noches anteriores del Festival de Viña 2025 contaron con momentos de alto impacto mediático, pero que fueron opacados por situaciones adversas a sus protagonistas. Por ejemplo, la innecesaria y vergonzosa parafernalia para darle la merecida Gaviota de Platino a Myriam Hernández.

Afortunadamente, esta tercera jornada del evento viñamarino escondió bajo la alfombra aquel cringe y, en su reemplazo, nos presentó la mejor versión de Edo Caroe con un show a todas luces histórico, tanto que, en lenguaje musical, sería el símil a cuando Metallica lanzó el disco “Master of Puppets” o cuando The Clash hizo lo propio con “London Calling”.

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Cuarta noche del Festival de Vina 2025.Edo Caroe triunfa en su segundo paso por Viña del Mar.

Aquellos discos, sacados entre 1979 y 1986, son piezas claves para entender cómo el thrash metal y el punk fueron tomando una forma más madura y profesional, ya sea en lo artístico como en lo cultural-social. Escucharlos en esa época era igual a beber una ambrosía de los dioses por lo fresco y rupturista. En tanto, oírlos en la actualidad, más de 30 años después de sus debuts, continúa generando la misma sensación, además de ser radiografías de aquella época pasada.

Con la rutina humorística de Edo Caroe sucede y sucederá lo mismo. Haberla visto esta noche de miércoles, tirada para jueves, fue el peak de sintonía de todo Viña 2025, donde el 90% de los televisores encendidos a esa hora reflejaban en sus pantallas las risas de sus dueños.

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Sin embargo, tal como pasó años atrás con Bombo Fica y su Masterplop de 2012 o Coco Legrand en 2006, quienes vean el show del temuquense en 10, 15 o 30 años más se seguirán riendo, que no quepa duda. Es más, sacarán conclusiones de nuestra sociedad y sus leyes morales, todo bajo la mirada más escatológica posible.

En ese Olimpo está Edo Caroe: cenando entre los más grandes de su género y, en caso de solo contar a sus pares generacionales, ubicándose en la cima sin riesgo alguno de bajar.

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