Era natural que existieran dudas. El presente de Universidad de Chile generaba inquietud en su regreso a la Copa Libertadores. Botafogo, el actual campeón, se presentaba en el Estadio Nacional en un pleito bravo, espectacular por el entorno, pero que obligaba a los dirigidos de Gustavo Álvarez al mayor esfuerzo desde el inicio de este ciclo el año pasado.
En retrospectiva, solo la visita a Colo Colo en el estadio Monumental -desde lo emocional- se equipara al reto del miércoles pasado. Futbolísticamente, el cotejo ante los cariocas planteaba desafíos superiores, más aún si se consideraba el presente laico. Las dos derrotas con Cobresal y Everton, más la igualdad con Audax Italiano, instalaron una duda razonable sobre el potencial del conjunto de Álvarez.
Por eso, la victoria 1-0, gracias al gol de Lucas di Yorio, en una maniobra que partió con el saque con la mano del portero Gabriel Castellón, prosiguió con la corrida de Matías Sepúlveda por la izquierda más la pausa y cesión de Nicolás Guerra al larguirucho argentino, se valora y atesora en el mundo azul.
La U jugó al máximo de sus posibilidades, en un primer tiempo donde fue superada por la intensidad y presión del rival. Sin renunciar a su estilo, resistió en esos 45 minutos. En rigor, no lo pasó mal. Aguantó el chaparrón hasta que el entrenador movió el tablero con los ingresos de Israel Poblete y Nicolás Guerra, por Javier Altamirano y Leandro Fernández, quien otra vez abusó de los reclamos y obligó a reemplazarlo.
Poblete y Guerra entraron bien, en el ritmo que el cotejo requería, muy lejos de lo que nos ofrece cada semana el campeonato local. A Marcelo Díaz le costó en el retroceso, pero es el capitán y Álvarez confía en su oficio. Patrick de Paula lo fue a buscar para cortar la salida que nace de sus botines. Charles Aránguiz, con su jerarquía y lectura del trámite, lideró al equipo a partir de su simpleza y manejo de la pelota. Los del fondo rindieron a gran altura, en especial Matías Zaldivia, quien tuvo 90 minutos brillantes.
Sin duda que la U jugó su mejor partido del año y ahora afronta la visita a La Plata para medirse con Estudiantes. Los pincharratas superaron 3-0 a Carabobo, en un resultado que dejó en claro que los venezolanos son los más flojos de la zona. La lógica dice que Universidad de Chile tendría que vencer en sus dos cotejos al cuadro del español Diego Merino. Eso le garantiza 9 puntos, más lo que rescate con el conjunto de Eduardo Domínguez y la visita al “Nilton Santos” de Río de Janeiro.
La interrogante es cómo responderán los azules en Argentina, en una semana donde aparece el clásico frente a Colo Colo. El calendario diseñado por la ANFP les permitió medirse con Magallanes, en el marco de la Copa Chile, antes de la segunda fecha de la Libertadores. De esta manera, el grueso de los titulares descansará antes del cruce con Estudiantes. Días relevantes para un plantel largo, que recupera a Maximiliano Guerrero, fundamental la temporada anterior, castigado por una lesión que incluso lo alejó de la citación a la Selección Chilena.
En 2018, cuando los azules disputaron la fase de grupos de la Libertadores, el clásico resultó traumático. De nada sirvió el notable empate con Racing de Avellaneda en Ñuñoa y la victoria sobre Curicó Unido. El 3-1 que le endosó ese Colo Colo de Pablo Guede antecedió al 0-0 con Cruzeiro y las goleadas 6-1 con Unión La Calera y 7-0 en el Mineirao. Esos resultados se llevaron al entrenador Ángel Guillermo Hoyos.
La situación de hoy es diferente. La escuadra de Álvarez se sostiene en un fondo de juego que hasta ahora garantiza competir. Sin embargo, el desgaste de los duelos internacionales afecta a los planteles locales. Serán días decisivos para un cuerpo técnico y una plantilla que supo abstraerse de los problemas institucionales que se arrastran desde el 15 de noviembre, cuando estalló el escándalo de Sartor.
La denuncia de encancha.cl, referida a la falta de un acuerdo de premios en la Copa y la ausencia del presidente Michael Clark, hizo ruido, pero no alcanzó a entorpecer el desempeño en el campo. Un mérito de Gustavo Álvarez justo antes de la semana más exigente para el club en los últimos siete años.