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La manzana que envenenó a Cheito

Otra vez la competencia internacional aguó un proyecto interesante. Fue el turno de Iquique y Miguel Ramírez, las revelaciones del torneo anterior, que cayeron rendidos ante una maldición repetida.

Miguel Ramírez Su adiós de Iquique, después de una gran campaña en la temporada 2024, deja varias dudas en el camino. (ALEX DIAZ/PHOTOSPORT/ALEX DIAZ/PHOTOSPORT)

Hay una suerte de maldición que pocos se atreven a asumir en el fútbol chileno. Un bono dorado que contiene veneno, pero que nos sigue pareciendo seductor. Y que arrastra a varios de los técnicos más promisorios de los últimos años. Como se da el insólito caso de que la mitad de los clubes participantes en nuestra liga ganan pasajes para las competencias internacionales, la lucha de cada torneo se torna apasionante, hasta que la bofetada continental los tumba.

Sume. Juan José Ribera hizo una campaña histórica con Coquimbo en la Sudamericana del 2020, pero descendió en el torneo local. Nico Núñez iba como avión en el Magallanes del 2023, Damián Muñoz con Curicó y Paqui Meneghini con Everton, pero todos terminaron perdiendo el puesto y, en los dos primeros casos, la categoría. Le pasó a Antofagasta y estuvo a punto de sucederle a Calera.

Y ahora, el largo tentáculo alcanzó a Iquique, una de las instituciones que parecía más sólida y estable del fútbol chileno, atrapando también a Miguel Ramírez, quien había acumulado elogios y postulaciones surtidas. Los Dragones hicieron una campaña histórica la temporada pasada, pero bastó que se asomaran con su ticket dorado al continente para que todos los males del fútbol le cayeran encima.

La bochornosa derrota ante Unión Española en el Tierra de Campeones sembró el pánico en la ciudad. Los hinchas se desmadraron ingresando a la cancha para amenazar a los jugadores y el club terminó sancionado por los tribunales deportivos. De paso, los propietarios pusieron a la venta sus acciones. Y ahora, la caída frente al Caracas venezolano, de nuevo en casa, dejaron tambaleando al Cheito. Quedaron a la luz las disputas del camarín y, finalmente, comunicado de por medio, desplomaron a Ramírez del pedestal donde lo habían situado, como pasó el año pasado con Fernando Díaz en Coquimbo, o con Jaime García en Ñublense.

Para los entendidos, lo de Iquique se venía fraguando hace rato, cuando un grupo de futbolistas se rebeló contra Marcelo Oyarzún. La disputa trizó la relación del histórico preparador físico con el entrenador, pero el daño ya estaba hecho. Esta temporada las rencillas continuaron, hay acusaciones de peleas en el camarín limeño, tras la eliminación frente a Alianza, y la duda sobre la real capacidad de Miguel Ramírez para administrar una crisis quedó instalada. Del sueño al abismo, considerando que el equipo marcha último en la tabla local, y le quedan cinco partidos aún de la fase de grupos de la Sudamericana, mientras está en venta, con menos público en las tribunas, peleados y con la barra amenazando a diestra y siniestra. Consigan un panorama más desolador.

¿No será hora de preguntarse si vale la pena clasificar a ocho equipos a los torneos de la Conmebol? ¿No será hora de que la UC comprenda, por ejemplo, tras tres marginaciones seguidas en esa insólita eliminatoria previa, que lo mejor es reevaluar la conveniencia? Si actuáramos con cierta lógica y aprendiendo de la leche que hemos derramado, el próximo entrenador chileno que clasifique a su escuadra debería pedir una reunión con la directiva, agradecerles por la oportunidad y aprovechar la racha ganadora para buscar nuevos horizontes, no vaya a ser cosa...

Comprendo que la tentación es muy grande y las platas muy generosas. Y que es definitivamente extraño que un país decline cupos para torneos continentales. Quizás no sea la mejor fórmula y lo sensato sea, simplemente, bajar las expectativas. Pero algo hay que hacer, porque la máquina devoradora de la Conmebol cercena todos nuestros proyectos interesantes, sin misericordia.

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Premio Nacional de Periodismo Deportivo 2001, comentarista de TNT Sports Chile y Chilevisión. Conductor en ADN Radio.