La diferencia de condiciones en el arbitraje es ostensible entre Sudamérica y Europa. No solo por las aptitudes naturales y preparación técnica de los jueces, sino que en la complementación tecnológica y la plataforma comercial de su profesión.
Ni hablar del referato chileno, que desde que asumió Roberto Tobar como presidente del Comité de Árbitros, ha comenzado un proceso de perfeccionamiento del contingente que, como en todo orden de cosas del fútbol chileno, es lento y no necesariamente continuo. No son pocos los casos de disparidad de criterios, errores de interpretación, de apreciación y a veces de procedimiento entre los árbitros nacionales. Sin embargo, esta semana una situación inédita se registró en Copa Chile: los referís hicieron una protesta pública por incumplimientos administrativos.
Héctor Jona, no necesariamente un juez destacado por su alto nivel, fue el elegido por el gremio arbitral para acometer el acto reivindicatorio. Encargado de dirigir el partido entre Universidad Católica y San Luis, el cuarteto encabezado por Jona no se presentó en el campo de juego a la hora señalada. Fueron los propios jugadores de Católica, Fernando Zampedri en específico, quien concurrió al camarín arbitral para ver qué pasaba, pues los futbolistas de ambos elencos ya estaban instalados en la cancha, a las 20 horas, hora del pitazo inicial, y los jueces ni siquiera habían aparecido.

Jona y sus asistentes ingresaron a las 20:01, realizaron el protocolo del sorteo y el partido comenzó con varios minutos de retraso. Mientras se jugaba el primer cuarto de hora, el motivo del impasse arbitral ya circulaba por los pasillos del Bicentenario de La Florida: se protestó porque la ANFP incumplía con un deber básico, pagarle a un grupo de jueces de las series juveniles, que es un monto garantizado por contrato en tanto no haya torneo; reasignaciones irregulares para algunos jueces; deudas parciales por torneos veraniegos. También hubo razones más domésticas: condiciones mínimas para entrenar en el complejo Fernando Riera, ya que el cuerpo arbitral fue trasladado desde Quilín porque allí se requieren hacer trabajos para las canchas de entrenamiento que tendrán las Selecciones Sub 20 que asistan al Mundial en octubre próximo.
- Te podría interesar: “Sí, me parece injusto que por uno o dos centímetros se anule un gol”
Las pellejerías propias de un fútbol profesional con déficit financiero que busca ahorrar hasta en lo más mínimo y con una gravísima ausencia de liderazgo administrativo -el cargo de gerente general de la ANFP está vacante desde el 1 de enero tras la partida de Pablo Silva- tuvo esta vez un bochornoso derrotero en un gremio que suele hacer muy poco ruido en este tipo de coyuntura.
El negocio de ser árbitro
Si en Chile el gremio arbitral vive penurias y no parece darse cuenta del potencial comercial que podría tener, sus colegas europeos están en otra fase. En el Viejo Continente, hace rato que se dieron cuenta que la imagen del juez no es solo la del ‘deportista solitario’ que imparte justicia en una cancha de fútbol, más allá de que la aparición del VAR le ha restado protagonismo.
La cantidad de segundos en los que el árbitro aparece en pantalla compite incluso con la de cualquier jugador de campo. Y en Europa todos se han dado cuenta, partiendo por los propios réferis.
La conversión monetaria de esa presencia en la televisión es una nueva fuente de interés entre los expertos de marketing, que han visto los uniformes de los árbitros como una vitrina muy atractiva para estampar las marcas. Si bien las diferencias existentes entre lo que los patrocinadores pagan a los clubes y lo que remuneran a los árbitros son estratosféricas, las distancias podrían acortarse a partir de las estadísticas de minutos en pantalla.
Aun cuando las cifras se mantienen bajo discreción, el diario español Marca estimó entre 200 y 300 mil euros, dependiendo del nivel de las competiciones, lo que se paga anualmente por un auspicio en el uniforme referil. Los árbitros españoles disponen de dos espacios publicitarios, mangas y espalda, con la marca Würth, fabricante de materiales de montaje y fijación industrial.

Otros ejemplos europeos: la Asociación Italiana de Árbitros porta un logotipo de Net Insurance en el borde de las mangas de los miembros del equipo arbitral desde 2019. En la Premier League, EA Sports hace publicidad en las camisetas de los jueces. En la liga francesa, un operador de comunicaciones y servicios de correo, LaPoste, auspicia el vestuario arbitral, y en Alemania, la compañía telefónica Das Örtliche.
En Chile, el cuerpo referil también cuenta con dos auspicios: Pinturas Lanco en la espalda del juez, y la bebida energética Power Ade, en el pantaloncillo.
¿Pero pagan realmente lo que vale la exposición arbitral? Desde el punto de vista meramente estadístico, los especialistas dicen que muy posiblemente no, que los referís o las respectivas asociaciones cobran por debajo de lo que vale su exposición a nivel de mercado televisivo.
Sin embargo, hay un punto discutible y muy sensible: ¿qué tan eficaces son los árbitros como transmisores de un mensaje positivo de producto? Fuera del papel polarizador que tiene un árbitro para el hincha (favorecido vs. perjudicado), es la imagen de justicia laque está en sus manos. Desde esa perspectiva, su rol imparcial debe ser visto de una manera beneficiosa, dicen los publicistas.
Lo cierto es que esos segundos -y a veces minutos- que están frente a la pantalla del VAR, valen oro. Y quien tiene el silbato en la boca y se encuentra cada vez más en el centro de la escena, debiese entender que tiene una oportunidad de negocio que puede aprovechar, y que podría potenciar si su trabajo lo realiza con eficiencia.