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Carlos Durán y su fugaz paso como DT de Colo Colo: “Lo peor fue perder con la U en el Monumental, con un cabezazo de Maestri”

Carlos Durán es quizás el entrenador de Colo Colo menos recordado de las últimas tres décadas. En 1999 llegó de las inferiores albas a la banca del primer equipo para relevar al brasileño Nelsinho Baptista. Duró tres semanas en el cargo, luego dirigió a Temuco y se largó del fútbol. “Amo esta actividad, pero opté por mi familia”, dice hoy.

Carlos Durán El ex entrenador de Colo Colo por tres semanas es hoy un servidor público. Sigue viendo fútbol y preside una entidad social de ex futbolistas. (felipe escobedo)
  • “Estuve entre 1995 y 2000 en el club y muchos jugadores que estuvieron en las inferiores en esos años luego fueron profesionales. Pero claro, yo era de bajo perfil y además Jorge Vergara me echó tres veces del club...”
  • La Generación Dorada sólo se explica por la alineación de los astros (...) Gran materia prima, tener un entrenador como José Sulantay que los juntara como grupo, y potenciarse competitivamente con Marcelo Bielsa.

El paso de Carlos Durán (70) por la tienda alba es recordada mínimamente. Las recientes generaciones no asocian su nombre a la lista de entrenadores extranjeros y nacionales que han dirigido en el Monumental, sin embargo para otras ya mayores su nombre suena lejanamente familiar, pero más cercano su apodo de Mr. Pipa, que al ex entrenador sureño le disgusta.

Desde que se retiró del fútbol, y como parte de su búsqueda de mejores perspectivas económicas, Durán se insertó en el servicio público. Hoy pertenece a la Unidad de Gestión de la Dirección General del Instituto de Seguridad Laboral (ISL) en la que, según comenta, su formación como entrenador le ha servido de mucho. “En este trabajo hay que articular, darle importancia a cada labor, liderar, comunicar y formar equipos. Todo eso que alguna vez hice en un camarín, lo hago ahora en la oficina. De verdad creo que me sirve tener mi título de entrenador, al que hace pocos años agregué el de periodista en la Universidad Pedro de Valdivia”, afirma.

Cuenta que su segundo nombre es Eduardo y que hay una razón futbolera de peso. “Yo soy de Coronel, y pocos meses antes de que yo naciera, en 1953, Colo Colo fue a jugar un amistoso con Naval. Mi viejo, que era carabinero y muy futbolero, fue a ver el partido con mi mamá embarazada. Al término, los dos fueron a saludar a los jugadores. Mi papá habló con Eduardo Robledo, el hermano de Jorge y que en realidad se llamaba Ted. Robledo le dijo a mi mamá que esperaba que su hijo naciera varón para que fuera futbolista. Y mi papá le dijo que, si era varón, le pondría su nombre a la guagua. Por eso soy Carlos Eduardo”.

-Usted jugó principalmente en equipos de su zona como Lota, Huachipato y Fernández Vial. ¿Se siente satisfecho con la carrera que hizo como futbolista?

La verdad es que sí. A los 16 años empecé a entrenar en el primer equipo que dirigía don Luis Álamos. Jugaba en el Reserva y debuté formalmente en 1973, en un partido contra Antofagasta, como defensa central derecho, que era mi puesto. Lo curioso es que en los tres partidos siguientes entré en todos los otros puestos de la defensa por lesión o expulsión del titular: lateral derecho, central izquierdo y lateral zurdo. Tres años después, Vicente Cantatore me hizo jugar de volante, así que era un jugador polifuncional en lo defensivo. En 1976 fui preseleccionado para los Preolímpicos de Recife con don Pedro Morales como entrenador. Me retiré en 1985, jugando en Puerto Montt que dirigía Clavito Godoy, porque tuve muchas lesiones e incluso una fractura. Llegué hasta donde pude.

-¿Y de inmediato hizo el curso de entrenador?

Sí. Cuando jugaba hice el de iniciador y el de monitor, y al retirarme hice el curso de entrenador. Me titulé y me gané una beca para ir a Lima a un curso FIFA, así que me involucré muy luego en el mundo técnico. Mi primera experiencia fue en las inferiores de Huachipato. En 1993 dirigí a Frutilinares en Tercera División, y al año siguiente me llamó Jorge Vergara para hacerme jefe técnico de las cadetes de Colo Colo. Estaba en mi mejor momento para llegar a un equipo grande, porque incluso había hecho unas pasantías en Francia e Italia.

De entrada y salida

-En Colo Colo su labor no era muy conocida...

Pero yo creo que fue buena. Estuve entre 1995 y 2000 en el club y muchos jugadores que estuvieron en las inferiores en esos años luego fueron profesionales. Pero claro, yo era de bajo perfil y además Jorge Vergara me echó tres veces del club...

Asumió tras el despido de Nelsinho Baptista, en una temporada que se proyectaba compleja y con un camarín tampoco muy amable.
Carlos DuránAsumió tras el despido de Nelsinho Baptista, en una temporada que se proyectaba compleja y con un camarín tampoco muy amable.

-¿Por qué?

Es que él era un tipo muy especial. Sabía harto, pero pretendía imponer todo a su manera. Una de las veces que me echó fue porque no quise poner en uno de los equipos juveniles a un recomendado suyo.

-¿No tenía condiciones?

Es que ni siquiera lo vi. Le dije a Vergara que lo mandara a un entrenamiento y el chico llegó a las 11.30 cuando la práctica había empezado a las 9.30. Le dije al muchacho que se fuera y al otro día Vergara me echó a mí. Claro que a los tres días me llamó para que volviera.

-¿Cómo se dio que usted llegara al primer equipo a reemplazar a Nelsinho Baptista?

Nuevamente fue Jorge Vergara el que me llamó. Yo no estaba tan convencido, pero la cosa de parte de él fue que tenía que aceptar sí o sí, así que acepté no más.

-¿No se sentía preparado?

No, no era eso. Yo sentía que había ido cumpliendo todas las etapas, pero quizás el momento de debutar como DT en Primera, y más dirigiendo a Colo Colo, no era el que uno hubiese esperado. Pero tuve que decir que sí y me lancé. Armé el cuerpo técnico con el preparador físico cubano de las inferiores y con Lizardo Garrido como ayudante.

-¿Cómo encontró al equipo?

En una palabra, reventado. Y en verdad, no me sorprendió porque conocía el trabajo de Nelsinho; hablaba mucho con él porque se interesaba harto en el trabajo de las inferiores. Y sabía que él era sobre exigente en lo físico. Hacía que los jugadores hicieran la serie de una milla dos y tres veces en una práctica. Eso los reventó, así que cuando llegué lo primero que hice fue bajar las cargas físicas.

-Ese equipo también tenía harto referente con peso…

Claro. De hecho, Cristián Montecinos había sido separado del plantel por Nelsinho por una indisciplina. Yo lo reintegré y de inmediato lo llamé a él y a otros referentes como Ivo Basay, Marcelo Ramírez, Marcelo Barticciotto y Juan Carlos González, para que todo estuviera claro. Les dije que yo lo único que les pedía era que cumplieran con las normas y los horarios. También les dije que yo era exigente y que me gustaba que las cosas se hablaran de frente. Ellos lo tomaron bien. Incluso Barticciotto después me dijo que él pondría todos sus esfuerzos, pero que lo sacara del equipo si no lo veía físicamente al cien por ciento.

-Pero sea sincero: ¿Hubo algún roce interno?

Hubo uno entre el propio Barticciotto y Chamagol González...

-¿Qué pasó?

Es que yo empecé a promocionar jugadores jóvenes de las inferiores como Chamagol, Luis Mena, Luis Ignacio Quinteros y Claudio Maldonado, y ellos venían con mentalidad de cabros choros. Y Chamagol en un partido le empezó a gritar a Barticciotto para hacer una jugada y él quedó quemado con el cabro chico (jajaja).

El plantel que le tocó asumir a Durán durante menos de un mes venía de una campaña frustrante con el brasileño Nelsinho.
Colo Colo 1999El plantel que le tocó asumir a Durán durante menos de un mes venía de una campaña frustrante con el brasileño Nelsinho.

-A usted la prensa lo ‘bautizó’ con el sobrenombre de Mr. Pipa, en alusión al DT de la revista Barrabases. ¿Le gustó el apodo?

Para nada. Lo consideré una falta de respeto. De verdad, lo sentí como una burla de parte del periodista que inventó ese sobrenombre.

-Dirigió un total de seis partidos, antes de que Colo Colo contratara al uruguayo Fernando Morena, en un lapso de sólo tres semanas (24 de octubre al 17 de noviembre de 1999). ¿Quedó con gusto a poco?

No, porque viví cosas intensas en poco tiempo. Me acuerdo que cuando debuté le ganamos 1-0 a Audax y que después tuve una semana para hacer descansar a los jugadores y luego ganamos 3-1 a Cobreloa en el Monumental. Pero jugamos tres días después y nos derrumbamos ante Huachipato, y lo peor fue que la fecha siguiente perdimos 1-0 ante la U en el Monumental y de la peor forma: con un gol de cabeza a Flavio Maestri, algo que habíamos hablado toda la semana en los entrenamientos. Me indigné con Marco Villaseca.

-Luego de dejar el primer equipo de Colo Colo se fue a Temuco y después se retiró. ¿Qué pasó?

Es que en cuatro años -entre 1999 y 2003- me pagaron tres meses de sueldo. Temuco aún me debe 35 millones de pesos y luego, cuando me fui como asistente de Leonardo Véliz en Unión Española, tampoco me pagaron todo. Por eso es que, pese a que sufrí mucho porque amo al fútbol, decidí dejarlo por mi familia. Necesitaba producir para criar a mis hijos. Hoy a los dos los veo profesionales y de verdad creo que hice lo que debía hacer. Total, mis recuerdos siempre estarán.

-¿Está completamente alejado del fútbol?

No. Veo hartos partidos, participo de una escuelita de fútbol en Llay Llay y, además, presido la Corporación Jugadores por Siempre, que se dedica a ayudar a ex futbolistas que están enfermos, indigentes o abandonados. Nosotros detectamos los casos y el Sifup nos colabora para compra de sillas de ruedas, pañales, o para exámenes y remedios. La gente no sabe la cantidad de ex futbolistas que hoy están en situación desmedrada. Incluso ex mundialistas.

"Veo hartos partidos, participo de una escuelita de fútbol en Llay Llay y, además, presido la Corporación Jugadores por Siempre, que se dedica a ayudar a ex futbolistas", comenta el ex DT de Colo Colo.
Carlos Durán"Veo hartos partidos, participo de una escuelita de fútbol en Llay Llay y, además, presido la Corporación Jugadores por Siempre, que se dedica a ayudar a ex futbolistas", comenta el ex DT de Colo Colo.

“La Generación Dorada es producto de la alineación de los astros”

-¿Es crítico de la actual situación del fútbol chileno, en específico del trabajo formativo?

Por supuesto. El fútbol chileno está en una crisis global, multifactorial, y por cierto que ello también incluye el trabajo de las divisiones menores.

-La ANFP impulsó la regla de los Sub 20 y Sub 21 para generar promoción de jugadores jóvenes. ¿Le gusta la norma?

Tengo una dicotomía con esto. Me gusta que se obligue a los entrenadores a poner jugadores jóvenes, pero no me gusta que se pongan jugadores obligados. Creo, además que, en este tema, debe haber una mirada más amplia.

-¿A qué se refiere?

A que hay que arreglar todo el fútbol para que, junto a ello o a raíz de ello, se arregle el tema de las divisiones menores. Un ejemplo: si los torneos profesionales no son competitivos y ordenados, ¿cómo podemos pretender que las competencias de menores lo sean? Hay causa-efecto en esto.

-Una de las grandes críticas que se hace al trabajo en menores en la falta de competencia. Se juega poco. ¿Es causa eso de la maduración tardía del futbolista chileno?

Claro. Y ese es un tema de larga data. Jorge Vergara me acuerdo que me dijo que había leído que un futbolista debía tener 2.500 minutos de juego antes de debutar en el primer equipo. Por eso es que impulsamos que, aparte de jugar el torneo de cadetes, los futbolistas Sub 20 participaran en el torneo de Tercera División y en una serie de amistosos. Y así salieron varios jugadores jóvenes al primer equipo. Eso hoy no se cumple y se nota. Falta planificación en el fútbol chileno.

-Esto, a nivel global, redunda en las selecciones. ¿Cómo se explica entonces el surgimiento de la Generación Dorada?

La Generación Dorada sólo se explica por la alineación de los astros.

-¿Es decir...?

Por tres elementos que se dieron en forma exacta: gran materia prima, tener un entrenador como José Sulantay que los juntara como grupo, y potenciarse competitivamente con Marcelo Bielsa. Todo eso se dio.

-¿Y cómo hacer para que sea algo más permanente?

Con planificación.

"Pese a que sufrí mucho porque amo al fútbol, decidí dejarlo por mi familia. Necesitaba producir para criar a mis hijos", precisa.
Carlos Durán se dedica al servicio público"Pese a que sufrí mucho porque amo al fútbol, decidí dejarlo por mi familia. Necesitaba producir para criar a mis hijos", precisa.

-Jorge Aravena dijo que el recambio en la Roja es producto de la falta de interés por parte del ex seleccionador Jorge Sampaoli. ¿Está de acuerdo?

En parte sí, porque ahí faltó visión o interés por parte de Sampaoli. Pero creo que el tema parte desde la Federación, que debió estructurar un programa, un plan. Desgraciadamente los dirigentes chilenos no son futbolizados y parece que no entienden el tema. O quizás sólo están preocupados del lucro.

-¿Y qué responsabilidad tienen los entrenadores? Da la idea de que ven el trabajo en las inferiores sólo como un peldaño para llegar a primeros equipos.

Es así y yo mismo viví ese proceso. Es lógico que sea así porque todos queremos ir superando etapas. Lo que a mí me parece sí criticable son dos cosas. Una, que los entrenadores que trabajan en las inferiores no sepan que ahí debe hacerse una labor conjunta con las familias y los colegios de los chicos. Hay que preocuparse de todo el entorno del jugador si uno quiere tener profesionales en el futuro.

-¿Y qué es lo otro que le parece criticable?

Que los entrenadores se crean más directores técnicos que entrenadores.

-Explique la diferencia...

El entrenador es el que se preocupa del trabajo en la cancha y el director técnico de la planificación macro. Acá, en las divisiones menores, hay muchos que se preocupan más de lo conceptual, de las definiciones y pocos que se enfocan en la cancha. Habría que empezar por cambiar eso si queremos surgir.