No por esperable fue menos doloroso. Esta mañana Nicolás Jarry volvió a jugar en el circuito después de más de un mes de inactividad y, pese a que dio pelea, no pudo superar el debut en el ATP de Bucarest.
El tenista chileno se recuperó de un comienzo dubitativo y estuvo cerca de llevarse la victoria, pero al final mínimos detalles le costaron el partido ante el australiano Christopher O’Connell.
El último capítulo en una temporada muy opaca, donde solo ha ganado tres partidos, provocando una rápida caída en el ranking ATP. Sin embargo, la realidad es incluso peor de lo que parece.
El terrible año de Nicolás Jarry
En este momento, Nicolás Jarry figura en el puesto N° 58 del ranking ATP, ubicación que por el momento le sigue permitiendo entrar a los grandes torneos.
Sin embargo, hay otra clasificación mundial, que es la anual, y ahí la ubicación del chileno es sencillamente terrible: 168°. Dentro de un mal año para los tenistas nacionales, es el peor, por debajo incluso de Cristian Garin (117°), Tomás Barrios (136°) y Alejandro Tabilo (166°).
Es decir, si solo se consideran los resultados dese enero, Jarry ni siquiera entra al top 150 de los mejores jugadores, lo que significa que su ubicación en el ranking ATP todavía se mantiene relativamente estable por los puntos que ganó en 2024, pero que pronto tendrá que defender.
En especial los 650 que sumó el año pasado al clasificar hasta la final del Masters 1000 de Roma, y que hoy representan casi dos tercios de su cosecha total.
Si los pierde, entonces su realidad en el circuito cambiará radicalmente, ya que considerando su “verdadero” ranking, ni siquiera le alcanzaría para entrar a los Grand Slams, quedando obligado a recurrir a qualies y a jugar torneos Challenger, como hoy le ocurre a Garin y Barrios.

¿Qué viene ahora para Nicolás Jarry?
El tiempo para comenzar a mejorar sus resultados se le acaba a Nicolás Jarry, y tiene la misión de empezar a aprovechar esta gira sobre arcilla previa a Roland Garros.
La próxima semana jugará el Masters 1000 de Montecarlo, luego disputará el ATP de Múnich y, a continuación, los Masters 1000 de Madrid y Roma. Esa será la semana clave en la que, si no consigue elevar su nivel, el resto de su temporada dará un giro radical.