Reinaldo Sánchez, presidente y controlador de la sociedad anónima dueña de Santiago Wanderers, lanzó sus dardos contra el Gobierno del Presidente Gabriel Boric, a raíz de un castigo impuesto por la Delegación Presidencial de Quillota que podría dejar a todos los dirigentes Caturros imposibilitados de ingresar a cualquier estadio del país.
Todo se remonta a mayo del 2023, cuando el organismo representante del ejecutivo en la Provincia de Quillota no autorizó el desarrollo del partido entre el Decano con San Marcos de Arica por la undécima fecha de la Primera B en el Estadio Nicolás Chahuán Nazar de La Calera por un negativo informe de factibilidad de Carabineros. Sin embargo, los porteños hicieron caso omiso y disputaron el compromiso de todas formas.
Castigo contra Wanderers
De esta forma, se incumplió el Artículo N°3 de la Ley 19.327, que establece que los organizadores de un evento deportivo deben “garantizar el cumplimiento de la ley, su reglamento y las disposiciones que la autoridad administrativa o policial que le hayan orientado adoptar”.
Producto de la vulneración a la ley, según informó La Estrella de Valparaíso, la Delegación Presidencial impuso en diciembre pasado el castigo de una multa de 375 UTM, equivalente a más de 25 millones de pesos.

A cuatro meses de la sanción, la dirigencia Caturra no ha pagado la deuda, motivo por el cual el delegado Presidencial de Quillota, José Orrego, ofició a la sociedad anónima el pasado 31 de marzo, indicando que, en caso que los porteños no se hagan cargo de la multa, se ejecutará el Artículo N°23 de la ley anteriormente mencionada, vale decir, “aplicar la prohibición de ingreso a los estadios a los dirigentes del club Santiago Wanderers S.A.D.P”.
Reinaldo Sánchez explota contra la Delegación Presidencial de Quillota
Ante la situación, el mandamás de la institución Caturra, Reinaldo Sánchez, lanzó sus dardos contra Orrego y el actual Gobierno.
A juicio de Sánchez, “de este delegado se puede esperar cualquier cosa. Este castigo no me parece justo, hay que acordarse del momento, Wanderers no tiene estadio propio, no tiene nada, hace rato ya que tenemos que andar pidiendo en todas partes que nos dejen jugar”, sostuvo en entrevista con el citado medio.
“La gente de izquierda antiguamente decía que el fútbol era el opio del pueblo y a lo mejor algunos grupos están actuando de esa manera (...) pero yo insisto en que todos los castigos son absurdos e inéditos”, criticó el dirigente.
De todas formas, aseguró que el Decano tiene contratados seguros con los cuales buscarán subsanar la deuda.