No es solo agua: Esta es la forma correcta de lavar los arándanos y eliminar la mugre y pesticidas

Descubre los mejores métodos para limpiar esta fruta sin dañar su delicada textura.

Arándanos. Revisa cuáles son los pasos a seguir para lavarlos correctamente. (Pexels.com)

Muchas personas disfrutan de los arándanos debido a su rico sabor, sus beneficios antioxidantes y su aporte de ciertas vitaminas esenciales para nuestro organismo y salud. Sin embargo, es muy importante asegurarse de que estén bien limpios antes de consumirlos.

Esto se debe a que, generalmente, los arándonos vienen con suciedad, restos de pesticidas o cualquier otro residuo. Pese a que muchos piensan que son fáciles de lavar, debido a su textura delicada, es necesario hacerlo con cuidado para evitar dañar la fruta.

Conoce cómo se limpian correctamente.
Arándanos.Conoce cómo se limpian correctamente.

¿Cómo lavar correctamente los arándanos? Conoce cuáles son los pasos a seguir

Las personas que deseen prevenir algún daño al estomago por lavar mal los arándanos tienen que seguir los pasos descritos a continuación para quitar toda la suciedad de la fruta, pesticidas y otros residuos:

  1. Enjuagar con agua fría: Primero, esta fruta se tiene que lavar bajo el agua fría, ya que de esta forma se podrá eliminar toda la tierra y suicidad superficial que es visible. Para esto puedes poner los arándanos en un colador para ayudarte en este proceso.
  2. Remojar en agua y vinagre: Para una limpieza más profunda y eliminar residuos de pesticidas o bacterias, mezcla una parte de vinagre blanco con tres partes de agua en un recipiente grande. Sumerge los arándanos en esta solución durante 5 minutos. El vinagre actúa como un desinfectante natural, ayudando a eliminar los químicos de la superficie.
  3. Enjuagar nuevamente: Luego de remojarlos en la solución de vinagre, enjuaga los arándanos nuevamente bajo agua fría. Esto eliminará cualquier resto de vinagre y asegurará que queden completamente limpios.
  4. Secar con cuidado: Coloca los arándanos sobre una toalla limpia o papel absorbente para secarlos de manera suave. Evita frotarlos, ya que su piel es delicada y podría romperse.